Barcelona despide con un gran cartel la última tarde de toros en la monumental que tantas tardes de gloria y espectáculo ha brindado a la ciudad.
Si debo ser sincero y creo que es de ley hacerlo, tengo que confesar que me alegra el cierre y no porque me dañe los ojos el maltrato de los animales, más bien porque en el coso taurino la lucha entre animal y hombre es totalmente desigual.
Sin entrar en los aspectos políticos que envuelven a esta polémica decisión, reconozco que ha sido un acierto, aunque quizá el fallo haya sido empezar por Barcelona y no por Ronda o Torrelodones.
Motivos hay para la disputa entre los fanáticos del toreo, seguidores del ancestral mito de que el toro nace en el campo para morir en la plaza y los que bohémios y anarquistas ellos, se lían un peta y pegan contra lo primero que se mueve, sea en la monumental, en canaletas, o en plaza cataluña.
Simplemente pongo como ejemplo la Roma en la que a los cristianos se les lanzaba al coso a departir con los leones. Entonces, la lucha también era desigual, ahora bien nadie rechazaba dichos actos ni veía en los leones animales que sufrieran lo más mínimo.
En fin, cada uno que elija libremente. Toro o torero, león o cristiano, total, unos seguirán yendo a los toros y los otros liándola cada vez que puedan.
¡¡ Ah !! y otros tantos con los cuernos en lo alto paseando sin saberlo ¡¡ manda huevos !!
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