Una vez más se ha apagado una estrella por culpa de las drogas y los malos hábitos de vida.
No soy quién para juzgar el caso de Amy, su muerte no hace sino traer de nuevo al primer plano la existencia de una lacra que nos ha acompañado durante tantos años que se me antoja irremediable.
Muchos son los que se han lanzado a su cuello como hienas hambrientas de sangre para despedazar lo poco que quedaba de ella, disfrutando de la oportunidad que les brindaba para jugar con su carroña que abandonada, se putrefactaba entre los babosos comentarios de adivinos y listos de turno.
Las drogas son para todos igual no atienden a ningún pedigree por lo que no debiéramos caer en la tentación de juzgarla, no porque nunca sabremos cuando se puede presentar en nuestras vidas.
Mientras tanto, vaya mi homenaje para la voz blanca del Soul más importante de las últimas décadas y por favor no se queden con la basura, disfruten de su arte y que las hienas desaparezcan de la faz de la tierra.
R.I.P.

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