De vuelta al cole y a la rutina. Atrás quedarón los días de vino y rosas en los que ufanos dilapidábamos momentos con la alegría que produce saberse libre de ataduras y horarios de cumplimiento inexcusables.
Aún recuerdo con frescura la despedida del último ejercicio estudiantil y de todas las actividades extraescolares que, como parásitos, se atrincheran junto al crudo invierno a lomos de las mochilas de nuestros esforzados hijos.
No obstante, me llama poderosamente la atención con que facilidad el ser humano es capaz de pensar una cosa y la contraria al mismo tiempo. Mari Pili, que es como se llama mi amiga, me comentaba allá por el mes de Junio -cual sudoroso ciclista- las ganas que tenía de que terminasen las clases para poder descansar y recuperarse de tanto "ajetreo pedagógico".
Ya entrados en el mes de Septiembre y de vuelta al cole, acierto a ver a Mari Pili luciendo un vaporoso vestido que deja entrever los efectos con que el astro rey había engalanado su voluptuoso cuerpo. Después de recibir dos besos que dibujan conocidas siluetas de carmín en mis mejillas, Mari Pili, convertida de nuevo en sudorosa ciclista, me espeta: ¡que ganas tenía que empezara el colegio!
Yo, que cuando me lo propongo tiro de la mordacidad aprendida del Reverte de turno le contesto, no sin puñetera intención, que no puedo comprender como me dice eso cuando tan sólo hacía algo más de dos meses me juraba que moriría como Juana de Arco por empezar sus ansiadas vacaciones.
Una mirada felina en su rostro me advierte que el envenado dardo ha conseguido llegar a su destino y herida como furiosa pantera se abalanza sobre mi para escupir toda la adrenalina acumulada y convencerme de que los hijos donde mejor están es el en el colegio.
Tengo que reconocer que me divierto con las historias de Mari Pili. Ameniza mis infinitas horas de espera y aún cuando muchas veces lo único que consigo decir en mi conversación con ella es "hasta mañana" no concibo el comienzo de curso sin su incoherencia y verborrea fácil.
Por cierto, de los niños jamás se supo.
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