miércoles, 11 de febrero de 2009

MI YUGO, EL DIA Y LA NOCHE

Levanto por un momento la cabeza y con permiso de mi yugo inquisitorio observo con desdén dos realidades muy distintas que se presentan delante de mis ojos.

Por una parte puedo ver el estado que presenta la mesa de mi oficina. Los papeles se amontonan en perfecto desorden esperando que algún día les llegue ese momento de gloria que los traslade de su posición hegemónica, a un oscuro rincón donde dormirán tranquilos un sueño profundo.

Giro mi entumecido cuerpo y observo como un ejército de figuras desaliñadas emergen por encima de mi y se posan sobre mi cabeza dispuestas a desconfigurar mi maltrecho disco duro. Dichas figuras llevan un tiempo presentándose cada día, visitas, que cada vez se me hacen más difíciles de recibir y que con sus grandilocuentes nombres -ERE, CRISIS, DESPIDOS, etc- perturban mi mente y mi paz interior.

Por otra parte, me distraigo dirigiendo mi vista hacia el ventanal, que con coquetería, me regala la vista con sus colores y tonos invernales. Observo con alegria el reloj que gira armonioso justo al lado del ventanal. Cada tarde, puedo comprobar como el día lucha con enérgica vehemencia contra el anochecer, que cual pertinaz caballero, ataca con sus reflejos de estrellas, galaxias y otros fenómenos cósmicos.
Abandono la visión placentera que me ofrece el ventanal, y con inusual optimismo, devuelvo a mi cuerpo su primitiva postura, para que una vez más, agradezca lo afortunado que soy de seguir unido a mi yugo inquisitorio al menos, un día más.

1 comentario:

  1. Yo también tengo un yugo y estos días le estoy dando vueltas, pero al final siempre llego a la misma conclusión: tengo que dar gracias, podría estar peor.
    Nos dejaremos pasar por tus reflexiones.
    Salud2

    ResponderEliminar