miércoles, 18 de febrero de 2009

LA CRISIS

Es complicado tratar de explicar en pocas palabras, el significado que la palabra "crisis" adquiere cuando - como Jesucristo - , se ha hecho carne y habita entre nosotros.


Igual que en tiempos pretéritos, la crisis ha bajado del cielo para realizar su apostolado por todos los rincones de la tierra. En algunos lugares ha sido recibida con indiferencia, pues su situación habitual no difiere mucho de la que se le presenta con la llegada de tan ilustre visitante.
En otros por cambio, acostumbrados a una vida más licenciosa, colmada de caprichos, lujos a veces excesivos, y un desenfreno consumista sin precedentes, ha golpeado con dureza dejando una herida abierta de difícil curación.
No es fácil asumir en carne propia los errores del pasado, sean estos de carácter económico o social, pero no nos queda otro remedio que hacerlo, pues desde la visión autocrítica de la realidad, podremos vislumbrar algo de luz en este túnel que nos atormenta.
Al igual que Jesús murió en la cruz para redimir a todos los hombres y mujeres del pecado original, la crisis, con su llegada, conseguirá que todos abramos los ojos y pese a mortificarnos, volvamos a la realidad con una perspectiva más moderada, humilde y acorde a nuestras propias posibilidades.
Entiendo a aquellos que están atravesando una difícil situación económica y por ende familiar y social, pero quizá, éste, sea el mejor momento para realizar un análisis exhaustivo y autocritítico de nuestro comportamiento antes de recibir la redención de la crisis.
Vaya por delante mi solidaridad y deseo de prosperidad para todos aquellos que se encuentran atravesando este valle de lágrimas, pero a la vez me gustaría tener un recuerdo y que todos lo tengan por igual, para aquellos que sufren por las injusticias de las guerras, el hambre, la incomprensión, la violencia, la indiferencia, el abandono, o la soledad.
Viéndolo así, quizá no estemos tan mal.

No hay comentarios:

Publicar un comentario