martes, 17 de febrero de 2009

CASTIGOS Y EDUCACION

Son pocas las veces en las que me veo obligado a castigar a uno de mis dos hijos por algo que no se adapta a mi forma de entender la vida, el respeto, el esfuerzo o la razón.
Pero este fin de semana, he tenido que utilizar tan perverso sistema, en aras de encauzar a mi hijo de nueve años y llevarlo por el camino correcto.
Dicho esto, pudiera parecer que lo he mandado a la silla eléctica, - que con tanto aplomo como cobardía moral, defienden el Sr. Bush y otros especímenes de su calaña - pero no, ha sido un castigo que en tiempos de nuestros padres parecería casi un burla a la hegemonía inquisitoria.
Traigo este tema a debate, porque desconozco los beneficios del castigo en la ayuda a la educación de nuestros hijos. ¿Sirven estos castigos para algo? ¿son ejemplarizantes? ¿causan en ellos la reacción positiva que los padres buscamos cuando los imponemos?. Desgraciadamente tengo serias dudas al respecto.
Realmente me gustaría saber que pasa por la cabeza de un nino o una niña cuando le aplicas una medida de ese tipo. ¿En que piensan? ¿valoran el propósito de la enmienda? ¿acaso no comprenden el porqué de la medida inquisitoria?.
Solamente puedo decir al respecto y siempre desde mi perspectiva de padre, que el castigo siempre será un arma de doble filo y digo esto porque sino no puedo comprender como al caer la noche me siento al borde de la cama de mi hijo, le observo mientras duerme y pienso lo cruel que soy mientras un sentimiento de desgarro atraviesa mi corazón.

1 comentario:

  1. No se trata de castigar como pena. Sino de que comprenda que ha hecho mal y el motivo por el cual lo ha hecho mal.
    Con el castigo debe servir para que reflexione sobre que actitud realmente hubiera sido la "correcta"

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